¿El fin de la Iglesia Católica?

¿EL FIN DE LA IGLESIA CATÓLICA?



El 19 de abril del 2005, cuando se vio la fumata blanca en la Plaza San Pedro, y cuando el mundo supo por fin, el nombre del nuevo Papa que suplantaría al recientemente fallecido, Juan Pablo II, muchos recordaron nuevamente aquellas profecías que hablaban sobre el fin de la Iglesia Católica.

Aquellos apocalípticos de la cristiandad recordaban diversas profecías desde San Malaquías hasta Nostradamus y alguna que otras visiones marianas como las sucedidas en Fátima, en donde tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta, señalaron haber recibido un mensaje de la propia Virgen María, advirtiendo un terrible futuro para su Iglesia.

San Malaquías

Este santo de origen irlandés escribió en 1140 las llamadas “Profecías de los Papas”, que constaba de la relación de 112 pontífices, desde Celestino II (1143-1144) hasta aquel que gobernaría el fin de los tiempos. Como se sabe, en las profecías de San Malaquías no estaban claramente establecidos los nombres de los Papas, sino, una frase con la que supuestamente estarían íntimamente relacionados. Los expertos e investigadores, creyentes de que las visiones de San Malaquías son ciertas, aún se sorprenden por la exactitud de las frases en relación con los escogidos. No obstante, sus detractores cuestionan la ambigüedad de sus palabras indicando que cualquiera puede conectarse de alguna u otra manera, con las frases que el santo escribió.

Sea como fuere, San Malaquías contempló que habría 112 pontífices antes del Fin del Mundo, aunque en este punto, también existen diferencias entre los creyentes, pues unos sugieren que las profecías no se referiría al Fin del Mundo, como apocalípticamente uno podría considerar sino, del Fin de la Iglesia Católica Romana.

Es este el sentido que le daremos a este artículo.

San Malaquías nos dice pues, que luego del Papa número 111 que describe con la frase “De la Gloria del Olivo”, y que supuestamente estaría conectada con Benedicto XVI (esto afirman, pues la orden de los benedictinos son conocidos como los olivetanos), vendría un nuevo Papa, llamado Pedro El Romano.

Este nombre, a parte de ser el último de la lista, sorprende por la extensión con que es descrita, a diferencia de los anteriores que no sobrepasaban las cinco palabras, este último Papa cuenta con una descripción más completa. San Malaquías nos dice:

“Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará, Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas [Roma] será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.”

Para muchos, esta rase hace referencia exacta de una posible guerra o conflicto que tendría lugar en Europa y que viéndose Roma afectada, el Santo Padre tendría que abandonar la ciudad del Vaticano. Este sería para San Malaquías el fin de la Iglesia Católica, tal y como la conocemos.

Según Nostradamus

En este punto resulta curioso que Nostradamus, el mítico profeta francés del siglo XVI, coincidiera con esta profecía. Nostradamus nos dice:

“Por el poder de los tres Reyes temporales,
A otro lugar será transferida la Santa Sede,
Donde la sustancia del espíritu corpóreo,
Será repuesta y recibida por verdadera sede.”

Para muchos, esta centuria estaría íntima y sorprendentemente ligada con la visión de San Malaquías. Acá Nostradamus nos habla también de una “mudanza” o cambio de locación de la Santa Sede, así como también, refiere a los “tres Reyes temporales”, que muchos estiman refieren a tres presidentes (son gobernantes temporales) que llevarán a cabo un gran conflicto internacional.

Papa Pío X y Fátima

Así también, nos encontramos con dos visiones, digamos mucho más funestas y terribles para la Iglesia Católica, la primera es la del Papa Pío X, y la otra sería el conocidísimo Tercer Secreto de Fátima.

Cuenta la historia que el Papa Pío X, comentó que había tenido una visión en donde veía a un Santo Padre, (no sabía si se trataba de él), que abandonaba la ciudad de Roma y que en su huida, pisoteaba los restos y cadáveres de sacerdotes y creyentes.

Así también, el Tercer Secreto de Fátima dice lo siguiente:

“…Y vimos en una inmensa luz que es Dios: «algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él» a un Obispo vestido de Blanco «hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones…”

Para muchos, esto habla claramente de la destrucción de la ciudad de Roma y el fin de la Iglesia Católica reflejado en el fin del Sumo Pontífice y su grey.

No obstante, en este punto, el traductor de esta visión, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, señaló que esta visión en particular refería no a un fin de la Iglesia Católica sino, a la historia de la Iglesia, en tanto que el Sumo Pontífice representa a la Iglesia y los muertos y la destrucción hablarían del martirio de los cristianos a lo largo de su historia.

Sea como fuere, las coincidencias entre una y otras profecías, continúan dando pie a que diversos apocalípticos anuncien como cierta la proximidad del Fin del catolicismo por lo menos, tal y como lo conocemos en la actualidad.

El exorcismo ¿mal de la mente o del demonio?

EL EXORCISMO ¿MAL DE LA MENTE O DEL DEMONIO?




El exorcismo así como la posesión demoníaca que la precede, son vistos actualmente, como mera superchería, como una realidad que está más ligada al mito o a la psicología que a la religión o lo sobrenatural. Sin embargo, hay personas que aún sostienen que el demonio como tal existe y que las posesiones, son un hecho real y que el exorcismo es el único acto posible para sanar o paliar aquel tipo de males.

Uno de ellos, es por ejemplo, el Exorcista Oficial del Vaticano, Gabriele Amorth, quien a sus 82 años, tiene en su haber más de 50 mil exorcismos realizados a diferentes ciudadanos del mundo, fuente fundamental, ya sea por su cargo o por sus propias experiencias, para desentrañar más a fondo este misterio de las creencias religiosas.

¿Enfermedad mental o mal del demonio?

En principio, Amorth, señala que es indispensable hallar una distinción fundamental entre lo que pertenece a la psicología o a la ciencia de lo religioso o espiritual. El padre, asegura que el exorcismo, entra a tallar, justamente, cuando la ciencia fracasa en su intento por sanar o aliviar el mal que la persona enferma sufre.

Para el padre, el poseído se diferencia de un enfermo mental por su total y completo rechazo a los temas religiosos, como por ejemplo, los gritos o el enfurecimiento dentro de una iglesia, la falta de respeto a los símbolos santos, entre otros.

Amorth nos dice: “Las personas que acuden a nosotros, ya han sido tratadas muchas veces por siquiatras, pero muchas veces, las acciones de éstos han sido inútiles. Por lo tanto nosotros tenemos que estudiar si en esta persona está el demonio, la razón más fuerte que hace sensible esta presencia es la imposición a lo sagrado, es decir, estas personas ya no rezan, ya no van a la misa, escupen sobre las imágenes sagradas, y si son bendecidas se ponen furiosas, y cometen muchas cosas extrañas que no se pueden diagnosticar bajo el punto de vista médico”.

Los síntomas de la posesión

Asimismo, Amorth, nos habla de los síntomas más comunes entre los posesos. Entre los principales, está por ejemplo, la fuerza descomunal que de repente presenta la víctima, el hablar o entender diversas lenguas, alguna de ellas incluso, antiguas o desaparecidas, la obtención del don de la profecía y el conocimiento de temas vinculados con lo espiritual y la teología.

Además, el exorcista del Vaticano, asegura haber sido testigo de hechos que la ciencia no ha podido explicar, como es por ejemplo, la levitación de los afectados y la materialización de objetos físicos que salen del cuerpo del poseso.

El padre dice: “El demonio a veces escupe objetos que son totalmente imposibles de explicar desde un punto de vista natural, por ejemplo, clavos de grandes tamaños que salen del vientre de la víctima, cuchillas de afeitar, todos estos objetos se materializan en el momento en que salen de la boca, por lo tanto, nunca han causado trastornos de las personas. Por ejemplo, si una persona se hubiera hecho una radiografía nunca hubiera encontrado nada, incluso, siempre están secos, no se presentan mojados, con saliva, a pesar de haber salido del cuerpo.”

Cabe destacar que Gabriele Amorth tiene actualmente en su poder los diversos objetos que le han sido arrojados en el momento en que realizaba sus exorcismos, en su mayoría, clavos de gran tamaño y hojillas de afeitar.

¿Cómo ingresa el demonio en nuestras almas?

Pero cabe la pregunta, ¿Cómo es que ingresa el demonio en nuestras almas o cuerpos? ¿Lo hace de manera indiscriminada o selectiva? Amorth señala que lamentablemente, estos hechos son inducidos no por el demonio sino por personas que desean hacerle un mal a otro individuo.

Entre los casos más comunes que ha encontrado a lo largo de su experiencia como exorcista, se hallan la inducción por medio de comidas o bebidas.

“Es típico usar bombones, el bombón lleva dentro un material maléfico como es sangre de alguna persona o animal, polvo de los huesos de muertos, ranas, perros. Otro caso común, son las tazas de café en donde se ha vertido similares materiales maléficos”.

Cierto o no, la atención con que la Iglesia Católica toma este tema, así como la falta de explicación que los científicos han dado sobre los casos resueltos a través del exorcismo, nos hacen pensar en que quizá hay, a pesar de nuestras épocas de Internet y ADN, temas que aún persisten en el temor y en el inconciente de las personas. Creyentes o descreídos, los testimonios rebasan los millares tanto como las pruebas que relatan aquellos hechos, al final de cuentas, como se dice, todo es cuestión de fe.

La Virgen de Zeitún

LA VIRGEN DE ZEITÚN



En Egipto, un país de tradición mayoritariamente musulmán, ocurrió una de las apariciones marianas más espectaculares de la historia y que sin embargo, poco o nada se sabe de él en el mundo occidental.

La historia

Todo sucedió una noche de 1968 cuando un mecánico se encontraba cerca de la pequeña iglesia de Zeitún ubicada en el Cairo realizando un trabajo de rutina. En ese momento, el sujeto observó la figura de una mujer que se hallaba en una de las cúpulas de la iglesia. Pensando que se trataba de suicida intentó socorrerla, no obstante, grande fue su sorpresa cuando notó que aquella figura era en sí una luz brillante que flotaba de manera inexplicable sobre los techos de la capilla.

La voz corrió de pronto por las calles del Cairo logrando prontamente la atención de todos los pobladores (tanto cristianos como musulmanes) quienes en masa se acercaron cada noche a la iglesia para observar las extrañas apariciones de lo que muchos consideraron luego la figura de la virgen María.

Se estima que cerca de 250 mil personas fueron testigos, entre 1968 y 1971, de estas apariciones marianas, apariciones que a veces duraban algunos minutos y otras, incluso horas, posibilitando así que muchos pudieran fotografiar las imágenes.

Las fotografías

Las fotografías muestran claramente la figura de un cuerpo humano, en apariencia femenino, flotando sobre la cúpula de la iglesia, acompañada, en algunos casos, de pequeñas luces que muchos calificaron en ese entonces como “palomas” rodeando a la santa imagen.

En medio de este hecho sin precedentes en la iglesia egipcia, muchos científicos y religiosos se acercaron al lugar para estudiar no sólo a las apariciones en sí, sino también, las pruebas que de ellas derivaban.

Así se determinó, en cuanto a las fotografías, que muchas de ellas eran fraudes aunque hubo unas cuantas que no pudieron ser esclarecidas, y en cuanto a qué pudo ser esa imagen luminosa, hasta el momento no hay una explicación consistente.

Las posibles explicaciones

En un principio se estimaba que podía ser algún tipo de fenómeno eléctrico provocado por la cúpula de la iglesia, no obstante, resultaba curioso de que luego de 1971, estas no volvieran a producirse.

Otros, aseguraban que esto quizá era una manera cómo la iglesia católica pretendía expandir el catolicismo en Egipto, un país mayoritariamente musulmán, sin embargo, esto también quedó descartado ante la imposibilidad de explicar, cómo pudo hacer la Iglesia para llevar a cabo tal “milagro”.

Mientras todo esto ocurría diversos testimonios aseguraron haber sanado milagrosamente de sus males gracias a las visiones de estas imágenes, uno de esos casos fue justamente el del mecánico que observó por primera vez la imagen, quien sufría de una especie de gangrena en la falange y que a los pocos días de ver la imagen, su aflicción sanó de manera inexplicable.

Lo curioso de todo esto, y a pesar de los testimonios y pruebas aún no descartadas ni esclarecidas, y de la tremenda difusión dada por la prensa egipcia en su momento, este hecho no tuvo mayor trascendencia en el mundo occidental como la tuvo la Virgen de Fátima. Muchos explican que esto se debe quizá a que las apariciones de la virgen de Zeitún no fue sucedida por mensajes divinos, característica principal de las apariciones marianas consideradas como verídicas, sino, simples apariciones.

Continúa polémica sobre foto de Juan Pablo II en la hoguera

CONTINÚA POLÉMICA SOBRE FOTO DE JUAN PABLO II EN LA HOGUERA



Hace unas semanas, una imagen dio la vuelta al mundo: la fotografía de una hoguera en donde supuestamente estaría reflejada la imagen de Juan Pablo II.

De inmediato, las primeras reacciones hablaron de un fraude, no obstante, estas mismas fueron acalladas por diversos especialistas en la materia, dando fe de la autenticidad de la fotografía y de la fiabilidad de quien tomó la imagen, el polaco, Gzegorz Lukasik.

Sin embargo, cabe destacar que con esto los especialistas sólo aseguraron la autenticidad de la foto mas no, de que si esta era la imagen o no del difunto Papa.

Justamente, para determinar esto último, se pensó en una teoría racional (y por ello más aceptada), para explicar este fenómeno. Esto era, para los investigadores, nada más que una Pareidolia, que es la apreciación de equivocada de una imagen por alguna otra reconocible. Por ejemplo, cuando le damos a las nubes, al humo, o a una mancha, formas de animales, rostros humanos, etcétera.

No obstante, hubo un detalle que no pudo ser apreciado en esos días y que hoy ha causado gran polémica y ha obligado a los expertos a dar una nueva (y quizá distinta) mirada a la fotografía.

Y es que la sorpresa surgió cuando notaron que la citada imagen fue tomada a la misma hora, el mismo día y el mismo mes, en que, dos años atrás, Su Santidad, Juan Pablo II fuera oficialmente declarado muerto, esto es, el 2 de abril a las 21:37 horas. Esto queda demostrado pues en la fotografía digital quedó impregnada el día y hora de la toma.

Esta coincidencia ha provocado que muchos reconsideren su posición pues lejos de que si la imagen es o no una Pareidolia, esto no tendría nada que ver con la exactitud y coincidencia de las fechas. Hecho que muchos consideran un milagro, o por lo menos, un hecho demasiado curioso e inexplicable.

En estos momentos la citada fotografía se encuentra en el Vaticano, y está siendo observada entre otros, por el propio Papa, Benedicto XVI. Muchos esperan que la imagen sea considerada como uno de los documentos que la Congregación para la Causa de los Santos está recopilando para beatificar y santificar a Juan Pablo II en los próximos años.

Todo será cuestión de esperar.

¿Quién mató a Juan Pablo I?

¿QUIÉN MATÓ A JUAN PABLO I?



El 28 de septiembre de 1978, el Vaticano estuvo de luto. El Sumo Pontífice, Juan Pablo I, fue hallado muerto en su habitación de la Santa Sede. Hasta esa fecha sólo tenía 33 días de pontificado.

Oficialmente, el llamado Papa de la Sonrisa, falleció por causa de un infarto agudo de miocardio producto de una mala dosis de su medicamento. No obstante, muchos consideran hasta la fecha que el comunicado oficial lanzado por el Vaticano carece de total fundamento creando así una serie de especulaciones en torno de la muerte de este Pontífice que centran el hecho en el asesinato en manos de miembros de la mafia e incluso, de un grupo importante dentro de la Curia romana. ¿Fue asesinado Juan Pablo I? y si fue así ¿quién y por qué fue asesinado?

La versión oficial

La primera versión luego de la muerte del Sumo Pontífice, sucedió a tres horas de hallado el cadáver. En ese primer momento el comunicado indicaba que el Santo Padre había fallecido producto de un infarto agudo al miocardio.

El comunicado dictaba lo siguiente: "Esta mañana, 29 de septiembre de 1978, hacia las cinco y media, el secretario particular del Papa, no habiendo encontrado al Santo Padre en la capilla, como de costumbre, le ha buscado en su habitación y le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Renato Buzzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio".

En esta escueta descripción de una escena terrible, muchos ven demasiados errores y contradicciones que hacen sospechar la veracidad de estas afirmaciones. El primero de ellos es, que quien encontró el cuerpo del Papa no fue su secretario particular, sino, una religiosa llamada Sor Vicenza. Según esta religiosa, efectivamente el Papa había muerto en la cama, con la luz encendida, pero había algo que no entendía, Sor Vicenza encontró al padre sentado en la cama, con las gafas puestas y unas hojas de papel en las manos. Sonreía, y según ella, aún se mantenía tibio. Con esto resulta extraña la afirmación del comunicado del ataque cardíaco pues la postura con la que fue hallado el cuerpo no es una postura usual para alguien que fallece de un ataque cardíaco. Justamente en un “ataque” existe una reacción violenta por parte de quien la sufre y no una posición de descanso, ni mucho menos, de lectura y sonriente.

Sin embargo, versiones del Vaticano indicaron rápidamente que la salud del Papa estaba deteriorada mucho antes de su elección. Algo, que señalan, era conciente el propio Juan Pablo I.

No obstante fue el propio doctor de cabecera del Papa, Da Ross, quien se encargó de desmentir esta afirmación, al comentar que un domingo antes, él mismo le había realizado un chequeo general al Papa y no había encontrado ningún malestar ni signo de mala salud. El único mal que tuvo Juan Pablo I era que sufría de la tensión un poco baja. Señalaba.

Supuesta autopsia

Según se comenta, al Papa Juan Pablo I luego de su muerte se le realizó una autopsia, en ella, se supo que el Santo Padre había muerto por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador recetado por teléfono por el doctor Da Ross, algo impensable pues tal medicamento es una contraindicación para pacientes con presión baja. El médico Da Ross desmintió prontamente aquella información aclarando que él no le receto nada al Papa esa noche ni en las anteriores pues éste se encontraba bien.

“Aquella tarde yo no le prescribí absolutamente nada, cinco días antes lo había visto y para mí estaba bien”. Comentó el médico.

¿Qué leía el Papa al momento de su muerte?

En las descripciones dadas tanto oficialmente como por fuentes internas, el Papa Luciani se encontraba, en el momento de su muerte, sosteniendo unas cuantas hojas. Según se estima, en esos papeles, Juan Pablo I estaría escribiendo la reorganización y el cambio del poder dentro del Vaticano.

Esta reforma no era sino el primer paso de los múltiples cambios que el Sumo Pontífice pretendía instaurar durante su mandato. Entre las principales, estaría la reestructuración del Instituto para Obras de Religión (IOR) o Banco Vaticano, y la lucha directa en contra de la mafia y la masonería.

En cuanto a la reforma del IOR, Juan Pablo I pensaba destituir al obispo Paul C. Marcinkus. Una de las figuras más sombrías en ese entonces del Banco Vaticano. El Papa le habría comentado al entonces secretario de Estado, cardenal Villot, que “en cuestiones de dinero, la Iglesia debe ser transparente, debe obrar a la luz del sol. Va en ello su credibilidad. La Iglesia no debe tener poder, ni debe poseer riquezas”.

Así también, haciendo referencia a Marcinkus, Luciani le habría dicho a Villot: “El presidente del IOR debe ser sustituido: cuando usted lo juzgue oportuno. Deberá hacerse de modo justo y con respeto de la dignidad de la persona. Un obispo no puede presidir y gobernar un banco. Aquella que se llama sede de Pedro y que se dice también santa, no puede degradarse hasta el punto de mezclar sus actividades financieras con las de los banqueros, para los cuales la única ley es el beneficio y donde se ejerce la usura, permitida y aceptada, pero al fin y al cabo usura. Hemos perdido el sentido de la pobreza evangélica; hemos hecho nuestras las reglas del mundo. El IOR debe ser íntegramente reformado”.

Conocida era la relación tensa entre Marcinkus y Luciani. Se sabe que la elección de éste último como Papa había caído de manera desagradable para Marcinkus y sus partidarios. Es más, Luciani sabía de los comentarios que Marcinkus decía a sus espaldas. También a Villot le había confesado: “Un obispo, alto y robusto, siempre de esta casa, ha declarado que la elección del Papa ha sido un descuido del Espíritu Santo. Puede ser. No sé entonces cómo ha ocurrido que más de cien cardenales han elegido a este Papa por unanimidad y con entusiasmo”.

En cuanto a la masonería y la mafia, Luciani fue claro y directo con Villot: “No se olvide que la masonería, cubierta o descubierta, como la llaman los expertos, no ha muerto jamás, está más viva que nunca. Como no ha muerto esa horrible cosa que se llama mafia. Son dos potencias del mal. Debemos plantarnos con valentía ante sus perversas acciones.”

Se sabe que Juan Pablo I tenía una lista elaborada por el periodista italiano Mino Pecorelli, miembro arrepentido de una logia, sobre los nombres masones que se hallaban dentro del Vaticano, cuatro de ellos incluso, cardenales considerados “papables” en la época de Luciani.

¿Muerte anunciada?

Es por estas razones que muchos consideran que la muerte natural de Juan Pablo I, no fue sino un asesinato perpetrado por todos aquellos que deseaban su muerte. Un asesinato producto de un envenenamiento intencional por parte de aquellos que lo odiaban o se veían amenazados por las decisiones que él estaba a punto de tomar. A pesar de todo ello, el Vaticano consideró la muerte del Sumo Pontífice como caso cerrado, negándose a esclarecer o profundizar en explicar este hecho que a pesar de los años y las razonables cuestiones se mantiene aún en el más absoluto misterio.

¿Sobre qué hablaron Juan Pablo II y Ali Agca?

¿SOBRE QUÉ HABLARON JUAN PABLO II Y ALI AGCA?





¿Sobre qué conversaron Juan Pablo II y Ali Agca? ¿Qué animó a ambos entablar esa reunión del 27 de diciembre de 1982? ¿Qué quería Agca y qué el Papa?

La entrevista duró 18 minutos, tiempo más que suficientes para que dos personajes, uno de ellos la máxima cabeza del catolicismo, y el otro, un asesino a sueldo, intercambiaran dudas, interrogantes e ideas.

El Papa no dio tregua a especulaciones, ni bien concluyó su entrevista con el que hacía dos años fue su atacante, declaró a los medios de prensa que aquel encuentro era “un secreto que no me pertenece y que debo respetar". Esto es, Juan Pablo II dio a la conversación categoría de Confesión, es decir, que era imposible de que fuera revelado al público sobre el contenido de este particular encuentro.

Pero no todo está perdido, se sabe que existe en el Vaticano, un informe detallado sobre el contenido de esa conversación bajo el testimonio del propio Papa Juan Pablo II.

Se dice, que una vez terminada la reunión el Pontífice ordenó al Cardenal y hombre de confianza, Luigi Poggi, la redacción de un informe en donde el Papa detallaría cada uno de los elementos tratados en ese encuentro.

El documento está archivado bajo la categoría de Secreto Pontificio, es decir, que nadie, salvo el Papa, puede leer, publicar, difundir o dar a conocer el citado archivo, esto último es algo que para muchos investigadores, es casi imposible que suceda.

¿Qué hablaron?

Es justamente este secretismo lo que ha impulsado a cientos de investigadores a especular sobre el verdadero contenido de esa conversación. Contenido que no sólo explicaría los eventos pasados que rodearon el atentado contra el Papa, sino y sobre todo, los eventos futuros relacionados principalmente con las profecías del Fin del Mundo.

Las investigaciones aseguran por ejemplo, que uno de los principales motivos que impulsaron a Juan Pablo II a reunirse con su atacante fue la de conocer quién o quiénes estaban interesados con acabar con su vida. Al parecer, Ali Agca le confesó en esa conversación a Juan Pablo II los nombres de las principales cabezas que estaban detrás de su atentado. Esto se deslinda por diversas opiniones de Su Santidad, cuando en su libro Memoria e Identidad, asegura que Agca “no era más que un asesino a sueldo”, desechando así las teorías que sugerían que el turco habría actuado por iniciativa propia.

La otra posibilidad, la da el propio Agca, quien ha asegurado que él le demandó al Papa que diera a conocer el verdadero contenido del Tercer Secreto de Fátima, pues consideraba que en él se hallaba la fecha del Fin del Mundo e incluso, las referencias sobre el próximo Anticristo.

Agca consideraba que Juan Pablo II sabía de ello pero que éste se negó a decirle algo al respecto. El Papa le señaló que el secreto sería revelado a su tiempo, esto es, cuando Sor Lucía falleciera, según un pedido que la propia religiosa habría hecho.

La confirmación de que la reunión se centró sobre este secreto, la da el Monseñor Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II en ese entonces quien ha dicho que a Agca “sólo le interesaba el secreto de Fátima”.

Agca nunca se arrepintió

Es más, Stanislaw asegura que en esa conversación no hubo en ningún momento un acto de arrepentimiento por parte de Agca. El religioso asegura que nunca le escuchó decir al sicario alguna disculpa cuando estuvo cerca al Papa.

“El Papa lo había perdonado (a Agca) públicamente ya en su primera alocución después del atentado. Por parte del prisionero nunca le he oído pronunciar las palabras: Pido Perdón”. Aseguró.

San Malaquías y el último Papa

SAN MALAQUÍAS Y EL ÚLTIMO PAPA

Luego de la penosa muerte de Juan Pablo II, no hubo medio de comunicación que no difundiera entre sus reportes algún texto o imagen vinculada a las llamadas Profecías de San Malaquías. En ellas, el santo de la Iglesia Católica, entregó una lista de los futuros Papas que gobernarían el Vaticano hasta el fin de los tiempos.

En este contexto, el recientemente elegido Benedicto XVI, sería para Malaquías, y los estudiosos de sus textos proféticos, el penúltimo de los Papas dentro del Vaticano, su sucesor, para ellos, sería el Papa del Fin de los Tiempos, El Papa que tendrá que enfrentar los tiempos del Apocalipsis y luchar contra el propio hijo del demonio, el Anticristo.

¿Pero cuán exactas son estas profecías?
Para los investigadores la exactitud de las frases de Malaquías resultan ser sorprendentes, por ejemplo, tomando en cuenta a los tres últimos Papas, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, el santo dio las siguientes frases:

Flos florum (Flor de las flores) para Pablo VI, Medietate Lunae (De la mitad de la Luna), para Juan Pablo I, y De Labore Solis (De la labor del Sol), a Juan Pablo II.

En cuanto al primero, Flor de las flores, resulta curioso que el escudo de armas de este Papa presentaba tres flores de lis, considerada la flor de las flores, y por si esto fuera poco, Pablo VI, era nativo de Florencia, cuyo símbolo también es este tipo de flor.

Por su parte, la frase referente a Juan Pablo I, “de la mitad de la Luna”, muchos dan cuenta que esta frase quizá se debió a su corto período en el Vaticano, pues duró sólo 33 días en el poder, otros, sin embargo, van más allá, y consideran el lugar del nacimiento de Pontífice Belluna (Luna Bella) y su nombre original, Albino Luciani (Luz blanca o luz lunar), como referencias claras de la profecía.

Por último, Juan Pablo II, considerado por Malaquías como “De la labor del Sol”, muchos aseguran que esta frase se refiere a su incansable labor alrededor del mundo, aunque otros afirman que esto se debe principalmente a que Farol Wojtila nació un día de eclipse y murió otro día de eclipse.

Benedicto XVI

Así mismo, el Papa actual, Benedicto XVI, tiene consigo la frase De Gloria Olivae (De la gloria del olivo), muchos afirman que esta predicción se debe a que Benedicto pertenece a la orden benedictina, quienes reciben el apelativo de “olivetanos”, así también, se dice que Benedicto, nació un sábado de Gloria, el último sábado antes de Semana Santa, por la cual se realiza la Cuaresma, que se inicia el Domingo de Ramos (de olivo).

El último Papa
Para aquellos que consideran como ciertas estas profecías, no cabe duda que el último de los Papas sería el que sustituya a Benedicto XVI, ese último Papa es llamado Petrus Romanus, es decir Pedro el Romano. Su importancia es tal que San Malaquías escribe sobre él una frase que hasta el momento es materia de discusión por muchos investigadores y especialistas.

San Malaquías dice: “In psecutione extrema S.R.E.sedebit. (S.R.E. = Sacræ Romanæ Ecclesiæ) Petrus Romanus, qui pascet oues in multis tribulationibus: quibus transactis ciuitas septicollis diruetur, & Judex tremedus iudicabit populum suum. Finis.”
En español la frase significa: “Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará, Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas [Roma] será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.”
Para muchos, la imagen de este Papa, Pedro el Romano, es la imagen del Sumo Pontífice que tendrá que lidiar con los problemas del fin del mundo. Otros aseguran que no se trataría de una profecía del fin del mundo, sino, sobre el fin de la Iglesia Católica.

Sea como fuere, para muchos esta profecía está próxima a cumplirse, sobre todo al tomar en cuenta otras profecías como las profecías mayas en donde afirman que el mundo cambiará o terminará el 21 de diciembre del 2012 y la edad del actual Papa Benedicto XVI, 80 años, las posibilidades de conocer el verdadero significado de las premoniciones de San Malaquías estarían próximas a revelarse.