LOS SECRETOS Y MISTERIOS DE LA GUARDIA SUIZA PONTIFICIA



Por Percy Taira


Son desde  hace más de 500 años, los hombres que resguardan la seguridad del máximo líder de la Iglesia Católica, el Papa. A pesar de su aspecto más pintoresco o ceremonial que peligroso, es considerado como el ejército más pequeño pero a la vez uno de los más modernos y capacitados de cualquier Estado en el mundo. En este artículo vamos a conocer un poco más sobre la Guardia Suiza: su historia, sus reglas y algunos temas curiosos y alguno que otro escándalo, de los protectores del Vaticano.


¿Por qué suizos y no romanos?

La primera pregunta que uno puede tener sobre la Guardia Suiza, es justamente, por qué es una guardia suiza y no romana. Ya que el Vaticano se encuentra en Roma y dado que el Papa es el obispo de Roma, lo más lógico sería que su guardia, fuera también romana. Pues bien, este detalle tiene que ver con el nacimiento mismo de esta guardia.

Antes, efectivamente, el Papa era resguardado por su guardia particular, por su propio ejército católico y romano, sin embargo, esto cambió en el siglo XVI con el Papa Sixto IV (1414-1484). En aquel entonces, Suiza tenía la fama en Europa de poseer los mejores mercenarios del mundo conocido. Fue por esta fama, que el Papa Sixto VI, pensó en contratarlos para la protección de algunas de las propiedades y cuarteles del Vaticano.  Sin embargo, no fue sino hasta el 21 de enero de 1506, en el papado de Julio II (1443-1513), cuando la Guardia Suiza toma un carácter oficial y se encargará de ser los protectores particulares del Papa.


Los mercenarios se ganan el respeto del Papa

Si bien la Guardia Suiza ya era un grupo militar reconocido en el Vaticano, aún existían dudas de si este grupo de mercenarios, de asesinos a sueldo, eran también leales a la figura del Sumo Pontífice y eran capaces de entregar su vida por el Papa.

Pues bien, esto último quedó demostrado de manera positiva el 6 de mayo 1527 cuando las tropas del Emperador Carlos V de Alemania y I de España, invadió Roma. Debido a esta ataque, el Papa de ese entonces, Clemente VII (1478 –1534), tuvo que huir de la Basílica de San Pedro al Castillo de Sant'Angelo para salvaguardar su vida y debía hacerlo por el corredor fortificado, llamado Passetto. Quienes protegieron la huida del Papa en ese entonces, fue la Guardia Suiza que contaba en ese tiempo con 150 soldados.

No es exagerar al decir que aquellos mercenarios defendieron la integridad del Papa con su vida, pues de esos 150, solo sobrevivieron 42 soldados. Sin embargo, gracias a la valiente acción de estos solados, el Papa sobrevivió, y el Sumo Pontífice, reconoció de esta manera el valor y la entrega de estos hombres, más allá del dinero.

Debido a este acto, si bien el nacimiento oficial de la Guardia Suiza es el 21 de enero de 1506, es el 6 de mayo, en conmemoración de este acto, en que los nuevos miembros de la Guardia Suiza hacen su juramento de protección y cuidado frente al Papa.


Los requisitos para formar parte de la Guardia Suiza

Luego de esta prueba de valor y lealtad, el Vaticano reafirmó su intención de que fueran los suizos y no cualquier otra guardia de otra nacionalidad, quienes resguardaran al Papa, por ello, los guardias del Papa son suizos y no italianos por ejemplo.

Esto exclusividad de la nacionalidad para formar parte de la Guardia, se mantiene hasta el día de hoy y es uno de los requisitos indispensables para quienes quieran formar parte de este cuerpo de élite.

Otro de los requisitos son los siguientes:

-          Además de suizo, el aspirante debe ser católico.
-          Debe ser soltero.
-          Debe medir mínimo 1.74 m de estatura.
-          Debe tener entre 19 y 30 años de edad.
-          Debe tener un título profesional o grado de secundaria.
-          Debe haber cumplido una instrucción básica en las fuerzas armadas suizas y haber obtenido certificados de buena conducta.


Preparación militar y Armas

Ya en aquellos tiempos de Sixto IV, la Guardia Suiza se caracterizó de tener la mejor preparación y el mejor armamento del mundo conocido. Hoy estamos acostumbrados a ver a la guardia con unas alabardas, y si bien hoy puede parecer poco práctico e inútil, en su tiempo, esta arma, junto con la espada, era justamente la mejor arma y quienes la manejaban, los piqueros, los mejores soldados de su época.

En la actualidad, la Guardia Suiza cuenta con algo más que alabardas, es más, se dice que la Santa Sede cuenta con lo último de armamento militar, que solo poseen potencias mundiales como Rusia o Estados Unidos. Entre las armas de la Guardia Suiza, tenemos por ejemplo fusiles de asalto de última generación (entre ellos los equipados con rayos láser e infrarrojos); pistolas SIG-Sauer P220 y P226, consideradas como las mejores del mundo; entre otras.  Además de estar bien armados, también reciben un entrenamiento militar solo comparable con la de los Seal estadounidense.





El asesinato dentro de la Guardia Suiza

Alois Estermann saludando al Papa Juan Pablo II


Si bien la Guardia Suiza siempre ha mantenido un perfil bajo en los escándalos del Vaticano, ha ocurrido determinados hechos que han puesto el nombre de este grupo bajo la luz pública.

Uno de los más sonados en la prensa ocurrió la noche del 4 de mayo de 1998, con el asesinato de Alois Estermann (43) quien esa misma noche se había convertido en el comandante de la Guardia Suiza. También falleció en aquel confuso hecho, su esposa, la venezolana Gladys Meza; y un cabo de nombre Cédric Tornay de 22 años. El hecho ocurrió en el departamento de Estermann, en  la propia ciudad del Vaticano.

Según el Vaticano, el responsable del ataque fue el cabo Cédric Tornay, quien en un “arrebato de locura” mató con disparos a su comandante y a la esposa de este, para luego suicidarse con su propia arma.

Este caso dejó muchas interrogantes e intrigas en la prensa y en expertos de criminalística, por supuesto, la explicación del “arrebato de locura” no convencía a nadie. Algunos sospechaban que se trataba de un ataque de celos debido a que la esposa de Estermann habría tenido un romance con el joven Tornay; otros hablan de que el romance más bien habría sido entre Estermann y Torney; otros se preguntaron por qué el hecho ocurrió justo en la noche en que Estermann había obtenido el máximo cargo en la guardia; sin embargo, lo que más curiosidad y especulación provocó en los investigadores, fue la nota que dejó el joven Tornay, antes de supuestamente suicidarse, la nota decía: “Fueron ellos quienes me obligaron hacerlo”. ¿A qué se refería con “ellos”?

Como muchos de estos casos ocurridos en el Vaticano, el caso se cerró y todo lo demás se mantuvo en el más absoluto secreto, sin que llegara ningún tipo de explicación que convenciera a los investigadores sobre este tema.


Estos son pues, solo algunos de los secretos y misterios de la Guardia Suiza.


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