LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

Santo Domingo recibiendo de la Virgen María el Santo Rosario

Por Percy Taira

Para los católicos una de las prácticas más fervorosas es la oración del Santo Rosario. Una práctica entregada, según la tradición por la propia Virgen María y que es una forma de oración que busca, a través de la repetición del los rezos, recordar la vida, muerte y resurrección de Jesús. ¿Pero cuál es la historia de esta práctica y qué misterios guarda el Santo Rosario?

La historia

Alrededor del año 1200 existió una secta herética conocida como los albigenses, quienes, según el catolicismo, proponían la existencia de dos dioses, uno del bien que creó todo lo espiritual y otro del mal, que creó todo lo material. En ese sentido, el cuerpo, al ser material, era maligno y como Jesús tenía cuerpo, éste no podía ser Dios, por ende, María no era Madre de ningún Mesías. Debido a esto, fueron considerados por la Iglesia como una secta herética.

Fue entonces que el sacerdote español, Santo Domingo de Guzmán, intentó luchar contra las ideas de los albigenses pero era constantemente derrotado y veía además, como cada vez más personas, oían y hacían eco de sus predicas. 

Agotado, Santo Domingo rezó a la imagen de la Virgen María para que le indicara cómo podía hacer para que los albigenses regresaran al seno de la Iglesia Católica. 

Fue entonces que la Virgen escuchó sus plegarias y se le apareció en una capilla en Francia en el año de 1208, y allí, sosteniendo un Rosario en una de sus manos, no solo le reveló las características del mismo sino, cómo debía recitarlo. 

Le dijo que si los pecadores reflexionaban sobre la vida, muerte y resurrección de Jesús, uniendo a esto la recitación de la oración del Ave María, estos serían convertidos y las palabras de los herejes no tendría efecto en los demás cristianos. También le pidió que divulgara su práctica por el mundo.

Desde ese momento Santo Domingo comenzó a divulgar este mensaje y la práctica del Santo Rosario, logrando, según se dice, la conversión no sólo de los albigenses sino también de otros grupos considerados heréticos por la Iglesia Católica.


Los antecedentes del Rosario

Pero la práctica del Rosario no nació de la nada sino que provino de una semilla que ya germinaba dentro del catolicismo que consistía en una práctica algo común: la repetición de las oraciones bajo la creencia de que así se lograba tener una comunicación más efectiva con el Señor.

En un inicio, los primeros cristianos solían utilizar algunas piedrecillas para contar los Padre Nuestros que daban en oración tal vez por algún tipo de promesa. Más tarde, llevaron "contadores", en la que se colocaban semillas en una cuerda para llevar la cuenta, estos eran llamados "Pater Noster" o las "Cuentas del Padre Nuestro" a estos cordones. 

Alrededor del siglo XII, esta práctica de contar las oraciones también se amplió para el Ave María. También era costumbre que los monjes rezaran 150 salmos diariamente pero aquellos que no podían hacerlo, rezaban 150 Ave Marías en lugar de los salmos. Sin embargo, no fue sino hasta la experiencia de Santo Domingo, en que el Rosario fue dividido tal y como hoy lo conocemos, los cinco grupos de diez de Ave Marías y las cinco cuentas grandes para el rezo del Padre Nuestro, así como las quince escenas más importantes de la vida, muerte y resurrección de Jesús, llamados los Misterios del Rosario.


Las quince escenas

Partes del Santo Rosario

Las quince escenas, divididas en tres partes de cinco escenas cada una son llamadas Gozosas; Dolorosas; Gloriosos.

La escena Gozosos comienza con la anunciación del Arcángel San Gabriel a María sobre el nacimiento del hijo de Dios; la segunda cuando María visita a su prima Isabel, madre de San Juan el Bautista; la tercera escena es el nacimiento de Jesús; el cuarto evento cuando María lleva a Jesús al Templo ante el profeta Simeón; y el quinto escenario es cuando María y José encontraron al niño Jesús en el templo.

En cuanto a los escenarios Dolorosos, comienza con la agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní; el segundo evento es la flagelación que sufrió Jesús por parte de los romano; la tercera es la burla que recibió por parte de estos y la corona de espinas; el cuarto evento doloroso es cuando Cristo sube el Monte Calvario con la cruz a cuestas; y el último es cuando Cristo muere en la cruz.

Los últimos cinco escenarios Gloriosos, comienza con la resurrección de Cristo quien así venció a la muerte; la segunda escena, Jesús regresa al cielo; la tercera escena, recuerda a Cristo velando por el nacimiento de su Iglesia; la cuarta escena, es la asunción de María al cielo en cuerpo y alma; la quinta escena, es cuando Cristo corona a la Virgen María como madre del cielo y de la tierra. 


Los milagros

Si bien hay miles de personas que aseguran haber recibido diversos milagros luego de rezar el Rosario, acá voy a compartir dos de ellos principalmente por la importancia que ha tenido en la historia.

En el siglo XVI, los musulmanes se encontraban a punto de invadir la Europa Cristiana. En ese entonces, los reyes católicos de este continente estaban divididos y no parecían darse cuenta de este peligro. El Papa Pío V (1566-1572) trató de advertir a estos reyes que se debía proteger militarmente estas tierras pero no fue atendido por los monarcas. 

El 7 de octubre de 1571, se inició un combate entre las flotas cristianas y musulmanas en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. La flota cristiana, estaba compuesta de soldados de los Estados Papales, Venecia, Génova y España y era comandada por Don Juan de Austria. Se dice que antes de la batalla los soldados cristianos rezaron el Rosario y si bien el ejército musulmán era superior en número y fuerza, los cristianos al final se alzaron con la victoria en la llamada Batalla de Lepanto. 

Mientras esta batalla ocurría, en Roma, el Papa recitaba el Rosario en su capilla. Y en ese momento, salió de su capilla y anunció a todos los presentes que la Santísima Virgen le había concedido la victoria a los cristianos. En tiempos en donde las noticias tardaban meses en llegar, aquel anuncio del Papa parecía más bien una revelación dicha por la Snatísima Virgen.

Agradecido con Nuestra Madre, el Papa Pío V instituyó como recuerdo al triunfo de la Batalla de Lepanto, cada 7 de octubre como la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de "Auxilio de los Cristianos". Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la fiesta a la de Nuestra Señora del Rosario.


El milagro en Hiroshima

Padre jesuita Hubert Schiffer, uno de los sobrevivientes de la bomba de Hiroshima.

Otro de los casos más extraordinarios de milagros atribuidos al rezo del Santo Rosario ocurrió en el siglo XX, durante la Segunda Guerra. Específicamente el 6 de agosto de 1945, cuando cayó la bomba atómica de Hiroshima en Japón.

A sólo 8 cuadras del lugar en donde estalló la  bomba, se encontraba el Rectorado de la Iglesia de la Asunción de la virgen de Hiroshima, una pequeña parroquia perteneciente a los jesuitas, pues bien, a pesar de que la destrucción fue general en este pueblo, tanto de construcciones como de ciudadanos, esta estructura se mantuvo en pie y los ocho miembros de la comunidad que la habitaban sobrevivieron.

Una de estas personas fue el padre jesuita alemán, Hubert Schiffer, que en ese momento tenía 30 años. Durante un Congreso Eucarístico que se realizó en Filadelfia, Estados Unidos en 1976, Schiffer, contó su experiencia atribuyendo su inexplicable experiencia de sobrevivencia a una intervención de la Virgen María y específicamente, al rezo del Santo Rosario que hacían todos los días.


Las promesas de la Virgen

Según el beato Alano de la Rupe, estas son las quince promesas de la Virgen María a quienes reciten el Santo Rosario.

1.   Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2.  Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3.  El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
5.   El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6.  El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si
es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7.  Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8.  Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9.  Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devoto tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

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