EXORCISMO: SÍNTOMAS DE UNA POSESIÓN DEMONÍACA

Padre Gabriel Amorth, reconocido exorcista del Vaticano

Por Percy Taira

Este post está basado en el libro "Habla un exorcista" del Padre Gabriel Amorth (90), exorcista oficial del Vaticano, que asegura haber realizado miles de exorcismos durante su vida. 

En una parte de este libro, el padre Amorth, con toda su experiencia, nos narra los síntomas que uno debe seguir para distinguir si la persona que tiene delante de uno está poseída o no por el demonio.

Dolores de cabeza y estómago

En primer lugar, el padre Amorth nos dice que lo primero que se debe hacer es analizar los males físicos. Dice: "Los dos puntos afectados más a menudo son la cabeza y el estómago, en caso de influencias maléficas".

Sobre el tema del estómago, especifica y dice lo siguiente:

"El otro punto que suele verse afectado es la boca del estómago, inmediatamente debajo del esternón. También allí se pueden comprobar males lacerantes y rebeldes a los tratamientos; una característica típica de las causas maléficas se tiene cuando el mal suele desplazarse: ora a todo el estómago, ora a los intestinos, ora a los riñones, ora a los ovarios... sin que los médicos comprendan las causas de ello ni se obtenga provecho con los fármacos".

Queda claro que antes de que se piense en que una persona sufre de algún tipo de posesión, esta primero debe pasar por todos los controles médicos posibles. Solo cuando la revisión médica no es concluyente o las medicinas son ineficaces, es cuando se puede hablar, según el padre Amorth, de una posesión demoníaca.

El exorcista del Vaticano señala que hay que notar también, sobre todo en los jóvenes poseídos, una repentina cerrazón al estudio, esto es, que "muchachos inteligentes que nunca han tenido dificultades en la escuela, de pronto ya no consiguen estudiar y la memoria se les reduce a cero".

Rechazo a lo sagrado

Otro síntoma es la aversión de lo sagrado, es decir, "personas que de golpe dejan de rezar, cuando antes lo hacían; que ya no ponen un pie en la iglesia, ante la que se manifiestan sentimientos de rabia; a menudo blasfemias y violencia contra las imágenes sagradas".

A esto se le debe agregar un comportamiento extraño, asocial y rabioso contra sus propios familiares o los ambientes que frecuentan. 

Fuerza extraordinaria

Otro síntoma es la fuerza extraordinaria que demuestran los posesos.Según el padre Amorth, la fuerza de un poseído puede ser tal que incluso es capaz de romper cadenas de hierro. 

Cuenta el padre Amorth

"El padre Candido me narró el caso de una muchacha delgada y aparentemente débil;durante los exorcismos, apenas podían mantenerla quieta entre cuatro hombres. Destrozó toda ligadura, incluso anchas correas de cuero con las que intentaron sujetarla. Una vez, atada con grandes cuerdas a un somier de hierro, rompió parte de los hierros y en otra parte los dobló en ángulo recto".

Cuestionario

Por último, dice el padre Amorth, que antes de iniciar el exorcismo, lo que se debe hacer es preguntar a la persona o a sus familiares, cuándo comenzó el hecho, si acaso practicó algunas magias o hechicería o incluso, la ouija, o si ha sido víctima sin saberlo de otro tipo de conjuros.

"Es posible que, a sugerencia de algún conocido, se haya abierto la almohada o el colchón del interesado y se hayan encontrado allí los objetos más extraños: hilos de colores, mechones de cabellos, trenzas, astillas de madera o de hierro, coronas o cintas atadas de una manera apretadísima, muñecos, formas de animales, grumos de sangre, guijarros...; son frutos seguros de hechizos.

Si los resultados del interrogatorio son tales que hacen sospechar la intervención de una causa maléfica, se procede al exorcismo".

El padre Amorth insiste en su libro que antes de preocuparse en posesiones demoníacas, la persona debe pasar primero por todas los exámenes médicos posibles. Sin embargo, señala que es muy difícil para él, que se pueda confundir un hecho médico, con uno parasicológico con una posesión demoníaca."Sería como comparar a un chiquillo respondón con un sádico criminal", dice.

"Me parece que en ciertos casos la malignidad, la destructividad de los fenómenos, posee un aspecto tan particular, que ciertamente ya no se puede confundir esta clase de fenómenos con los que el hombre de ciencia, por ejemplo el parapsicólogo o el psiquiatra, puede apreciar en los casos tipo poltergeist u otros (...)  Hay una diferencia que no se puede medir con un metro, pero es una diferencia que se puede advertir. En estos casos creo que un hombre de ciencia debe admitir la presencia de fuerzas que ya no son gobernables por la ciencia y que la ciencia como tal no está llamada a definir".

1 comentario:

Carlos Alberto D' Anna dijo...

Estos síntomas los tiene todo el mundo,los curas,el papa. Mucha escritura y no dice nada.

Etiquetas Vaticanas

¿Dudas, consultas? Busca aquí

EXPEDIENTE OCULTO #11 - MISTERIOS DE LA NAVIDAD