EXORCISMOS REALES NARRADOS POR EL PADRE AMORTH - PARTE 1

Padre Gabriel Amorth, narra en su libro su experiencia como exorcista

Por Percy Taira

En este post difundiremos algunos de los exorcismos reales que el padre Gabriel Amorth cuenta en su libro "Habla un exorcista". Libro didáctico y  testimonial sobre la existencia del demonio, la de poseídos y por supuesto, la eficacia del ritual del exorcismo para liberar el alma de la persona del demonio.

Específicamente, el padre Amorth, cuenta los exorcismos realizados por su mentor y guía, el padre Candido Amantini, y que él tuvo oportunidad de presenciar o conocer de primera mano. En este caso, se habla sobre dos rasgos claves y claros de una posesión demoníaca, la posibilidad de que el demonio pueda habitar más de un cuerpo a la vez, y cuando los posesos (sobre todo niños) muestran una gran inteligencia.

Antes de conocer los casos, sugiero ver un post anterior en la que Amorth señala los síntomas que debe presentar una persona para considerársela posesa. Exorcismo, síntomas de una posesión demoníaca.

Un demonio en varios cuerpos

Una de las historias más interesantes que cuenta el padre Amorth, es aquella en la que el demonio tiene la capacidad de habitar más de un cuerpo.

"La muchacha se llamaba Pina; el demonio había anunciado que, a la noche siguiente, se habría ido. El padre Candido, aun sabiendo que en estos casos los demonios casi siempre mienten, se hizo ayudar también por otros exorcistas y pidió la presencia de un médico. A veces, para mantener sujeta a la endemoniada, la recostaban sobre una larga mesa; ella se agitaba y de vez en cuando se caía al suelo; pero en el último tramo de la caída disminuía la velocidad como si una mano la sostuviera, por lo cual nunca se hacía daño. Después de haber trabajado en vano toda la tarde y la mitad de la noche, los exorcistas decidieron desistir. A la mañana siguiente, el padre Candido estaba exorcizando a un niñito de seis o siete años. Y el diablo que estaba dentro de aquel niño comenzó a burlarse del padre: "Esta noche habéis trabajado mucho pero no habéis conseguido nada. Os la hemos jugado. ¡Yo también estaba allí!"

Este es otro caso que le ocurrió al padre Candido.

"Exorcizando a una niña, el padre Candido preguntó al demonio cómo se llamaba. 'Zabulón', respondió. Acabado el exorcismo, mandó a la pequeña a rezar delante del sagrario. Llegó el turno de otra niña, igualmente poseída y también a este demonio el padre Candido le preguntó el nombre. 'Zabulón', fue la respuesta. Y el padre Candido: '¿Eres el mismo que estaba en la otra? Quiero una señal. Te ordeno en nombre de Dios que vuelvas a la que ha venido antes.' La niña emitió una especie de aullido y luego, de golpe, se calló y se quedó calmada. Entretanto, los asistentes oyeron que la otra chiquilla, la que estaba rezando, proseguía aquel aullido. Entonces el padre Candido ordenó: 'Regresa aquí de nuevo'. Inmediatamente la primera niña reanudó su aullido, mientras la otra volvía a rezar".

Gran inteligencia

Otro rasgo importante de uan posesión demoníaca, es cuando el poseso de pronto posee o muestra una inteligencia no propia de su edad o su educación. Este es un caso que le tocó tratar al padre Candido con un niño de once años.

"A un chico de once años el padre Candido quiso formularle preguntas difíciles cuando se reveló en él la presencia del demonio. Le preguntó: 'En la tierra hay grandes científicos, altísimas inteligencias que niegan la existencia de Dios y vuestra existencia. ¿Tú qué dices a esto?' El niño respondió en seguida: '¡Qué va, altísimas inteligencias! ¡Son altísimas ignorancias!' Y el padre Candido añadió, con la intención de referirse a los demonios: 'Hay otros que niegan a Dios conscientemente, con su voluntad. ¿Qué son para ti?' El pequeño poseído se puso en pie de un salto y gritó con furia: 'Fíjate bien. Recuerda que hemos querido reivindicar nuestra libertad incluso delante de él. Le hemos dicho que no para siempre.' El exorcista apremió: 'Explícamelo y dime qué sentido tiene reivindicar la propia libertad delante de Dios, cuando separado de él tú no eres nada, como no soy nada yo. Es como si en el número 10 el 0 quisiera emanciparse del 1. ¿En qué se convertiría? ¿Qué haría? Te ordeno en nombre de Dios: dime, ¿qué has hecho de positivo? Vamos, habla.' El otro, lleno de maldad y de miedo, se retorcía, babeaba, lloraba de un modo terrible e inconcebible en un niño de once años, y decía: '¡No me hagas este proceso! ¡No me hagas este proceso!'

Otro hecho en la que niños poseídos mostraron gran profundidad en sus respuestas, ocurrió cuando el padre Candido estuvo frente a una niña de trece años.

"Un día le preguntó a una chiquilla de trece años: 'Dos enemigos que durante la vida se han odiado a muerte y terminan ambos en el infierno, ¿qué relación tienen entre sí, al haber de estar juntos durante toda la eternidad?' He aquí la respuesta: '¡Qué tonto eres! Allá abajo cada uno vive replegado sobre sí mismo y desgarrado por sus remordimientos. No existe ninguna relación con nadie; cada uno se encuentra en la soledad más absoluta, llorando desesperadamente por el mal que ha hecho. Es como un cementerio".

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