LA HISTORIA REAL DETRÁS DE EL EXORCISTA - EL CASO DE ROBBIE MANNHEIM

The Washington Post informa sobre el caso de Robbie Mannheim

Por Percy Taira

En 1973 se estrenó en los Estados Unidos la película El Exorcista. Miles de personas acudieron a las salas de cine para verla y gran parte de esas personas salieron aterrorizadas de aquellas imágenes en la que una niña sufría de las consecuencias terribles de la posesión demoníaca.

La película se basó en una novela del mismo nombre, fue escrita por William Peter Blatty, quien se basó, a su vez, en un caso de exorcismo real, el caso de un niño de catorce años quien en 1949, había sufrido una posesión demoníaca.

El caso de Robbie Mannheim

Este hecho ocurre en enero de 1949 en Cottage City, Maryland (Estados Unidos), en una de esas casas, vive una pareja de esposos, su hijo Robbie Mannheim (cuyo nombre es un seudónimo y también llamado Roland Doe) de trece años y su abuela. También solía visitar la casa una tía, llamada Harriet, quien era espiritista y estaba convencida de la vida después de la muerte y en el contacto con los seres del más allá. Robbie solía practicar con su tía a la Ouija.

Tiempo después de que el niño realizara estas prácticas, comenzaron a suceder cosas extrañas en el hogar. Un sábado por la noche, los padres del niño salen a una actividad y Robbie se quedó en la casa con su abuela. De pronto, ambos escucharon una serie de arañazos en las paredes, al principio pensaron que se trataban de ratones. Ellos llaman a unos exterminadores y estos les aseguraron que no habían ratones en la casa.

Y mientras esto pasaba, cada noche, se volvían a escuchar estos rasguños. 

Otro tipo de fenómenos

Además de esto, comenzaron a ocurrir otro tipo de fenómenos como por ejemplo, el movimiento de mesas y objetos, algunos de estos objetos eran lanzados por los aires. En la pared de la abuela, había un retrato de Cristo, que aseguran, se movía constantemente como si alguien quisiera sacarla de allí. 

Robbie también descubrió en su colchón una serie de arañazos y aseguraba sentir además, la presencia de alguien sobre su cama.

Días después, el 26 de enero, la tía de Robbie fallece. Fue allí cuando el niño decidió usar el tablero de la Ouija para ponerse en contacto con su tía. 

Con el tiempo, el carácter de Robbie comenzó a cambiar, se volvió más retraído y oscuro. Por otro lado, los fenómenos continuaban y la familia, se comenzó a preocupar, tanto que decidió llamar a un pastor luterano, el reverendo, Luther Miles Schulze. Este pastor creía en la parapsicología, y creía que se trataba de un caso de poltergeist, de que era el niño, que de alguna manera u otra, era el responsable de estos fenómenos.  

Entonces tuvo la idea de llevar al niño a su casa, pensando que así podría descubrir el engaño. El pastor llevó al niño a su casa los días 17 al 18 de febrero, y efectivamente, los objetos de la casa del pastor, se comenzaron a mover y a caer. Dijo que lo llevó a acostarse a la cama y veía cómo la cama comenzaba a templar, luego colocó el colchón en el suelo, pero este se comenzó a deslizar por la habitación con el niño sobre él. 

Al ver que no podía comprender lo que le pasaba al niño, el pastor lo dejó en una clínica de salud mental local, en donde fue atendido. El joven debía ir a tres sesiones, sin embargo, solo fue a dos. Se cree que los padres no quisieron que su hijo esté en una clínica de salud mental, pues los pacientes por lo general eran maltratados y los tratamientos eran casi inhumanos.

Fue entonces que el pastor, al ver la negativa de los padres a tratar a su hijo en la clínica, les aconsejó que llamaran a un sacerdote católico, entendiendo que estos tenían más comprensión sobre este tipo de casos y por los exorcismos que estos hacían.

El primer exorcismo

Fue entonces que los padres visitaron la Iglesia de San Jaime, en Mont Maryland, en donde contactor con un sacerdote recientemente ordenado llamado Edward Hughes. 

El padre relató que en la primera vez que recibió al joven en su despacho sucedieron hechos extraños, por ejemplo, que podía mover el teléfono de la mesa con solo mirarlo, también comenzó a hacer mucho frío en la habitación, tanto que logró asustar al padre.

El sacerdote entonces no tuvo dudas de que Robbie sufría de una posesión demoníaca. Se dice que el padre comunicó sobre este caso al arzobispo para que contactaran con un sacerdote especializado en este tema, pero el arzobispo le pidió que él se hiciera cargo. 

El padre Hughes no contaba con la preparación para realizar este tipo de actos, pero decidió llevar a cabo el acto.

El padre Hughes inició el exorcismo en el Hospital Universitario de Georgetown en donde el joven fue recluido. El joven se movía violentamente así que fue necesario sostenerlo. El sacerdote inició el ritual del exorcismo ante las quejas y gritos del joven. En un momento dado, Robbie arrancó un pedazo de metal de la cama y le desgarró el brazo izquierdo al padre, desde el hombro hasta la muñeca. Necesitó más de cien puntos para cerrar sus heridas.

Luego de ver esto, el padre Hughes consideró que no era lo bastante fuerte o no estaba lo suficientemente preparado para realizar este ritual.

El padre Bishop y Bowdern

El padre William Bowdern, el exorcista 

Luego de esto, el joven regresó a su casa. Un día, la madre escuchó un grito que provenía del baño de la casa, al ingresar, vio a su hijo que tenía en su pecho una inscripción, como si fuera hecho con uñas, decía "Louis". La madre se asustó porque Louis era el lugar de donde provenía la familia y en donde la tía Harriet había muerto, es entonces que la madre le pregunta, si eso es lo que quiere, volver a Saint Louis, y de pronto, en el pecho del niño aparece la palabra "Sí". Fue entonces que deciden marcharse a Saint Louis a la casa de un familiar. Sin embargo, los sucesos paranormales, continúan.

Allí, un familiar le sugiere a la familia hablar con un sacerdote de la localidad, y ellos aceptan. Fue así que contactan con el padre Raymond J. Bishop, quien a su vez habló con el padre William Bowdern, sobre este caso. Ambos sacerdotes deciden visitar al joven a su casa y fue allí cuando fueron testigos de los mismos fenómenos que otros tantos ya habían visto: la cama que se mueve, objetos que volaban, el rechazo por parte de Robbie de todo objeto religioso y su voz gutural. 

El diario del padre Bishop

El padre Bowdern decidió que debía tomar el caso y le pidió al padre Bishop, que tomara nota de todo lo que estaba sucediendo con el niño. Gracias a esto, se tiene conocimiento, detalle por detalle de cómo fue el exorcismo de Robbie. Es considerado uno de los documentos más importantes en cuanto a testimonios de exorcismos de la era moderna.

Allí se cuentan todos los detalles del exorcismo de Robbie, como por ejemplo el movimiento de la cama del joven, los arañazos que sufría y aparecían en su cuerpo de manera espontánea, un vaso de agua bendita que es lanzado por los aires, la forma como una biblioteca se movió o cómo otros objetos desaparecían para aparecer en otro lugar, entre otros fenómenos inexplicables por los sacerdotes.

El exorcismo del padre Bowdern 

padre jesuita Walter Halloran, fallecido en el 2005

Una noche, el padre Bowdern decidió realizar el primer exorcismo, lo acompañó el padre Bishop y otro sacerdote más, el joven padre jesuita Walter Halloran. Los tres curas ingresaron al dormitorio del niño quien se encontraba reposando en su cama. 

La sesión comenzó con unas oraciones. Luego de esto, el vaso con agua bendita salió volando y se estrelló contra una mesa. Luego la cama comenzó a elevarse y a moverse sin control. También aparecieron tres grandes rasguños en el vientre del joven. Una de las marcas que más asustó a los sacerdotes fue el rostro del demonio dibujada en el hombro del muchacho seguida de una inscripción con sangre que se formó en su pecho que decía: Infierno.

En los siguientes exorcismos, Robbie agregó a todo esto los escupitajos y sus movimientos violentos, que tenía que ser controlado y sujetado por los otros sacerdotes. También hubo gritos, insultos y risas histéricas.

Exorcismo en el hospital

Al final, Robbie fue internado en un hopsital católico y allí continuó el exorcismo. Le dijo a uno de los sacerdotes del hospital que lo estaba viendo en el infierno, algo que afectó mucho al sacerdote y nunca más quiso acercarse al joven. 

Tras cinco días en el hospital, el joven es bautizado al catolicismo pero allí fue cuando sufrió uno de sus peores ataques. Atacó a su tío que conducía el carro y tomó el control del volante. Su padre y otros familiares lo sujetaron con fuerza. Al final, el padre no quiso que Robbie ingresara a la Iglesia para que no la profane pero lo hicieron ingresar por una puerta posterior y fue bautizado siguiendo el ritual habitual aunque con una mayor cantidad de agua bendita.

Al día siguiente, Robbie realizó la primera comunión.

La casa de retiro

El padre Halloran pensó que quizá, el internamiento en el hospital estresaban más al joven así que sugirió que fuera llevado a una casa de retiro jesuita, llamada Casa Blanca, que quedaba en las afueras de Saint Louis. Ese lugar estaba lleno de esculturas que retrataban la pasión de Jesús. Robbie observó cuidadosamente cada una de las figuras hasta que llegó al de la crucifixión, fue allí que se echó a correr y se dirigía hacia un precipicio. El padre Halloran corrió tras él y al ver que no podía alcanzarlo, se lanzó contra él y pudo atraparlo antes de que pudiera saltar al vacío.

El final del exorcismo

Tiempo después, el joven continuaba presentando estos arañazos en su cuerpo, pero los padres se dieron cuenta de que aquellos arañazos comenzaban a tener forma de número, así que luego de observarlos bien, parecía como si esos números siguieran la cuenta de los días que faltaban para que la posesión acabe y aseguran que terminaría en la Semana Santa.

Al final, los sacerdotes, con oraciones, con la comunión, y con el ritual del exorcismo, lograron salvar al joven de los supuestos demonios que lo controlaban. Se dice que se escuchó una detonación, como si fuera un balazo, cuando el niño se liberó del demonio. Robbie asegura, que vio en sueños al Arcángel San Gabriel luchando contra satanás. En ese mismo momento, al otro lado de la ciudad, en una iglesia jesuita, varios sacerdotes jesuitas aseguraron haber tenido la misma visión: una fuerte luz que en la noche, iluminó el altar, y allí vieron la imagen de San Miguel.

La historia de Robbie se filtró a la prensa. El diario The Washington Post publicó el 20 de agosto de 1949, publicó lo siguiente sobre este caso: "en lo que es, tal vez, una de las experiencias más destacables de su género en la reciente historia religiosa, un niño de 14 años [de los suburbios de Washington] fue liberado por un cura católico de la posesión por el demonio, según informaron fuentes católicas".

Nadie sabía entonces que un joven universitario, llamado William Blatty, leyó esta noticia y desde entonces, tuvo la idea clara de que quería escribir un libro sobre esta historia, que luego se convertiría, en una de las más importantes películas de terror de todos los tiempos.


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