EL MACABRO JUICIO DEL PAPA ESTEBAN VI AL CADÁVER DEL PAPA FORMOSO I

Cuadro del juicio del papa Esteban VI al papa Formoso I de Jean-Paul Laurens


Esta quizá sea una de las historias más macabras dentro de la larga historia del Vaticano, se trata sobre el juicio que el papa Esteban VI realizó en el año 896 al cadáver del anterior pontífice Formoso I. 

Según cuenta la historia, Formoso era un papa muy respetado y tenía muchos valores que por ese tiempo, la mayoría de papas carecían. Quizá por esto, también tuvo muchos enemigos. Cuando este papa murió en el año 896 fue sucedido por Bonifacio que falleció a los 15 días de ocupar el "trono de Pedro".

Luego de esta muerte, es nombrado papa Esteban VI, que era conocido como un gran enemigo del papa Formoso. Era tanto el odio que sentía ante este hombre, que ni siquiera la muerte le sirvió para calmar sus antipatías. No solo le bastaba que el papa estuviera muerto, si no que además, quería borrar todo recuerdo agradable de él. Quería desprestigiarlo para la posteridad.

El juicio a un cadáver

Para ello, a Esteban se le ocurrió llevar a juicio a Formoso, pero claro ¿cómo acusar a un hombre correcto? ¿Con qué argumentos? Como se suele suceder hoy en día, a veces, solo hace falta un "tecnicismo". 

Para ser papa uno tenía que ser obispo de Roma, y uno no podía hacer obispo de Roma si uno era obispo de otra diócesis. Esto último fue la "grave" falta de Formoso. Lo curioso es que el propio Esteban, también incumplió con este argumento al ser elegido como papa. 

Lo terrible del caso es que luego de varias liberaciones y conversaciones, los obispos accedieron a realizar el juicio, pero se sorprendieron al enterarse que el juicio no sería bajo la obvia figura de la ausencia del acusado (pues este estaba muerto) sino que el papa había ordenado que el acusado estuviera presente en su juicio.

Juicio y castigo

El cuerpo de Formoso tenía en ese momento tenía cerca de 9 meses de haber fallecido, pero esto no le importó al nuevo Pontífice. Esteban VI ordenó exhumar el cadáver y este fue llevado a juicio. Se dice que se le vistió con todas sus galas papales y se le sentó en una silla e incluso, alguien se ubicó detrás del cadáver para mover sus manos o su cabeza. Por supuesto que el acusado no hablaba y solo se limitó a "escuchar" los gritos y acusaciones desaforados del papa Esteban.

Por supuesto, Formoso fue encontrado culpable. No contento con eso, el Pontífice ordenó despojarlo de sus ropas de manera pública y cortarle los tres huesos de su mano con que los papas suelen hacer la bendición. Luego, el cadáver fue arrastrado por todo el palacio papal y fue lanzado desde uno de los balcones ante el espanto de los fieles. Luego de esto, el cadáver fue arrojado al río Tíber. Por suerte, el papa aún tenía gente que le recordaba y quería que logró rescatar el cadáver para enterrar los restos en un lugar seguro.  

Pero la historia de este cadáver no terminó allí. Una vez que fue enterrado, fue vuelto a desenterrar un año después al anularse este abusivo proceso, luego, fue enterrado nuevamente pero esta vez en la basílica de San Pedro con todos los honores que merecía.

Por otro lado, el Papa Esteban VI fue apresado y estrangulado en su celda el 14 de agosto del año 897.

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